Hay quien dirá o pensará que soy una “somiatruites” que, en catalán, se refiere a una persona soñadora, que se ilusiona facilmente con cosas imposibles o extrañas. Algunos lo suelen decir en forma algo despectiva a aquellos que, según ellos, tienen pájaros en la cabeza y viven en las nubes, y yo, aunque con los pies en el suelo, un poco sí lo soy, ¿y qué? ¿Tengo que vivir amargada lamentándome de lo dura, injusta y cruel que puede llegar a ser la vida? Pues, no me da la gana!! Ya sé la realidad del mundo en que vivimos..., soy consciente de ello, ¿qué hay de malo en que sueñe con un mundo mejor?
Opino que podemos cambiar el mundo, pasito a pasito, y comenzando por nuestro entorno, sirviéndonos, por ejemplo, de la compasión como vehículo para comprender, y por qué no, conseguir objetivos sin violencia, con tolerancia y respeto.
Considero que el control de nuestro tiempo es una pieza importante en el puzzle de la felicidad y, que junto a una actitud positiva nos hace ver la vida más bella.
Os aseguro que los buenos sentimientos nos hace mejores personas, y he podido comprobar que un abrazo vale más que mil palabras.
Creo necesario creer en todo ello para vivir con esperanza...
Sé que es difícil..., sé que siempre no todo está en nuestras manos, sé que muchas veces nos sentimos condicionados..., pero prefiero ser una “somiatruites” que cerrar mi corazón y las puertas a la libertad.