En el amor unos, en el desprecio otros, los dos te duelen en algún momento. El primero, cuando encuentra una espina en el camino, sana y se refuerza con la comprensión y empatía que habita en la relación; el segundo, muere con tu indiferencia, el olvido... eso hace que el parásito que es, la araña que teje su inquina hacia ti, pierda importancia en tu vida.Tanto unos como otros, sienten y tienen razones y motivos para estar en un lado u otro de la balanza y es fácil reconocer el peso que tiene cada cual: Un amigo escucha sin juzgarte, un avinagrado juzga sin escucharte.
¡Vive y deja vivir, todos seremos más felices!
