La frase

La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante. (Antonio Gala)
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domingo, 28 de marzo de 2010

¿Qué sería de Quijote sin Sancho?

(editado 17 de abril de 2014)

Podría sentir que los días se apilaban en un recodo de su cada día más amarga existencia, sumando tiempo perdido en el balance de su vida, tan lóbrega como la sombra de aquellos que un día comenzaron a escribir su historia junto a él y lo abandonaron.

Podría considerar que sus sueños fueron relegados tras las piedras del camino, a causa del desánimo de aquellos que se dejaron llevar cuales flotadores esparcidos en un mar bravío.

Podría descubrir que sólo se tiene a sí mismo y de compañera la resignación, convivencia nefasta pues desmenuza cualquier atisbo de esperanza que osase a abrigar.

Podría reprocharse su actitud, ofenderle aquella agónica existencia...


Pero ocurría que, como buen soñador de utopías, encontró al Sancho que le acompañaría en sus locuras quijotescas, y creyó en sí mismo.


(El relato anterior era pesimista. Este Quijote viajaba sin su Sancho, ese que todxs llevamos dentro y no siempre escuchamos).

miércoles, 20 de enero de 2010

Evocando al sueño

Me acurruco con la espalda a tu pecho pegada y mis rizos invaden tu cara con su aroma a jara. Los apartas sin premura... con ternura. Envuelves con delicadeza mi cuerpo en tu abrazo mientras mis manos a las tuyas entrelazo.

Mis pies gélidos, una noche más, el calor de los tuyos pretenden y lejos de incomodarte, una vez más, generoso los atiendes.

Siento tu respiración en mi cuello, la sincronizo con la mía en perfecto y armónico compás, una serena sinfonía que invoca sin remedio al duende del sueño que con disimulo, se cuela entre las sábanas filtrándose entre mi espalda y tu pecho, tu piel y mi piel, tu calor y la mía.

De nuestros sentidos ya no somos dueños, nos abandonamos a su hipnótica presencia una noche más, para vivir enigmáticos sueños.

jueves, 8 de octubre de 2009

Cita obligada

Cuando llegó al lugar de la cita no había nadie esperándola. La puerta estaba abierta. Por instante dudó, quiso dar media vuelta pero ya lo había retrasado demasiado tiempo, así que respiró hondo y la cruzó.

La estancia era diáfana, con ventanas abiertas invitando al sol a verter allí su luz y calor. Y encima de la mesa, un libro de visitas.
No se hizo esperar demasiado. Cuando al fin llegó Ella, lo hizo sigilosamente pero con paso firme. Se acomodó en su sillón y la invitó a desnudarse y mostrarle todo lo que llevaba consigo.

A pesar de lo embarazoso de la situación no se sintió incómoda, sólo un poco cohibida al principio. Tampoco le dolió demasiado, al menos no tanto como esperaba.

Ya se lo habían advertido, Ella es implacable y sus métodos, poco delicados, muy eficaces aunque no siempre gratificantes.

Cuando salió, liberada al fin, en la habitación solo quedó La Verdad sentada en su sillón esperando la siguiente visita.

Foto de Jesús Rocha.

viernes, 2 de octubre de 2009

La Caja Negra de "The Shoaked Hearts"



Hace unos días, mi queridísima y apreciada bloguera Arwen junto con el resto de autores del blog The Shoaked Hearts (Calados hasta los versos), abrieron La Caja Negra, espacio en el que amigos y lectores podíamos compartir nuestra creatividad, introduciendo en ella un microrelato  a partir de estas palabras: Vigilante de seguridad, máquina expendedora de tiquets y emoción.
Os transcribo el microrelato con el que, encantadísima, colaboré en esta estupenda iniciativa con la que mis amigos de Calados siguen "tejiendo la red". 
Gracias chicos :D

Ser Vigilante de Seguridad no era la profesión con la que había soñado, pero decían que era el futuro.

Le designaron tres de las nueve máquinas expendedoras de tiquets que había en una de las mejores calles de la ciudad, por su alto nivel económico y por la imperiosa necesidad de sus servicios.

Cada mañana aquellos vecinos de clase alta cogían su ticket y le buscaban para validarlo:

- Buenos días, ¿Qué emoción desea para hoy?

- Serán dos: Indiferencia, pues he de comunicar dos despidos; y cariño, he quedado con mi novia para comer.

Supongo que Arwen me dará el visto bueno si digo que para próximas ediciones o propuestas quedáis todos invitados a participar ^^

:H

martes, 26 de mayo de 2009

Sueños de libertad


Desde su camastro, por encima del marco de la ventana, lo observa,
es su único contacto con el exterior.
Sus ahora ya hermosas ramas,
vestidas de verde frondoso y florecillas blancas,
danzan con la suave brisa y se bañan al calor del sol
una tarde apacible de primavera.

Se incorpora lento y pausado, acercándose al ventanuco
que cada día le regala un nuevo amanecer.
Eleva el rostro a la vez que cierra los ojos
y entonces sus sentidos se agudizan.

La brisa le acerca y percibe el dulce aroma
de las flores y de los frutos de su mudo e incondicional compañero
que le ampara en su soledad.
También alcanza a escuchar, un día más,
el trino de aquel que siempre acompaña a ambos
en amaneceres y atardeceres.

En el fondo, los añorará.

Hoy, aquel tronco delicado de antaño
es un cuerpo robusto y nudoso
con marcas evidentes de algún que otro amor que por allí anduvo,
y que le recuerda que lleva demasiado tiempo allí.

Pero ya falta menos...

Vuelve la vista hacia atrás y, por encima del hombro,
observa su camastro que bajo la almohada atesora sus poemas
que hablan de sentimientos, deseos y de un futuro incierto.

En la penumbra, cuatro frías paredes sin cuadros ni color,
preparan su despedida.
Esa será la última noche que acojan sus sueños...,
sueños de libertad por fin alcanzada
y que nunca debió ser robada.

^^

domingo, 19 de abril de 2009

Otra vez será...

En la biblioteca, mientras mi hijo hace los deberes, se me ocurre que es un buen momento para escribir y, sin una idea clara, ni la más mínima inspiración, saco mi libreta, un boli y...
si tenéis dificultad para leerlo, pinchad para agrandar ;)



(^_^)

FELIZ SEMANA A TOD@S



.

lunes, 16 de marzo de 2009

Una vez soñé...

Abrí la puerta y allí estabas. La cara cubierta de mugre y harapos cubrían tu cuerpo menudo. Pedías limosna para comer y te di un bocadillo. También te regalé un amuleto que a mí en alguna ocasión me había traído suerte. Cerré la puerta y seguí con mis quehaceres.

A medio día empezó a llover como hacía tiempo no se veía en la ciudad y, asomada a la ventana observando a la gente que corría por la plaza buscando refugio, me acordé de ti, muchacha de cara mugrienta que llamaste a mi puerta esa mañana. -¿Dónde estarás?- Sentí la necesidad de salir a buscarte, así que me puse el chubasquero cogí las llaves y salí a la calle.

En el portal, miré a un lado y a otro de la plaza. Los relámpagos que continuamente se dibujaban en el cielo iluminaban la calle, seguidos por unos truenos ensordecedores que parecían resquebrajar el cielo de norte a sur.

Recorrí la calle Mayor en dirección al parque buscándote en los soportales. No hallaba señales de ti y empecé a inquietarme. -¿Dónde estarás?- Pregunté a varios transeúntes que ni siquiera aflojaron el paso. Su prioridad era escapar de la tormenta. ¿Pero quién pensaba en ti? Nadie se sintió atraído como yo por ti muchacha, y por tu desgracia.

La tormenta seguía castigando, implacable.

Acostumbraba a subir aquellas interminables escaleras cada día cuando me dirigía a la oficina y, como en un ritual, los contaba uno a uno, hasta encontrarme sumergida en una especie de trance donde mis pequeños y más desordenados pensamientos hallaban su lugar. Pero hoy no tenía tiempo para eso.

Levanté la vista y, en lo alto de la escalinata, recostado sobre la pared que lindaba con el parque, vi un cuerpo inmóvil. Comencé a subir tan deprisa como pude mientras la lluvia me empapaba. Una angustia sobrecogedora me inundaba, ¿sería aquella mi muchacha?, y aunque no lo fuera, ¿quién se merece una vida tan desdichada?

Por fin, coroné las escaleras y, con el corazón en un puño por el agotamiento y por la incertidumbre, me acerqué prudentemente. Echa un ovillo, yacías bajo la cruel tormenta que, sin piedad, descargaba toda su furia sobre ti, sobre nosotras. Arropándote entre mis brazos aparté tus cabellos largos y negros de tu cara, y asomó tu rostro infantil. Me apresuré a abrazarte para compartir el calor de mi cuerpo y ofrecerte el consuelo y el cariño del que carecías en esos momentos, y que quizá en tu corta vida no habías conocido.

Nada en el mundo me importaba más que tú en ese momento. Desfallecida y calada hasta el alma, fijaste tu mirada en la mía, me cogiste una mano con las tuyas temblorosas, y sonriéndome susurraste con voz entrecortada: –El amuleto te ha traído hasta mí-. Un nudo en la garganta me impidió hablar mientras mi corazón gritaba: ¡cuánto se puede llegar a sentir!
Tú muchacha, ya formabas parte de mi vida, un capítulo que jamás podría olvidar.

Cogí delicadamente entre mis brazos tu cuerpecito mojado, menudo y frágil y lo estreché aún más fuerte contra el mío con un firme y cálido abrazo. Tú, lo noté, te acurrucaste en mí. Cuchillos afilados se clavaron en mi corazón. ¡Cuánto puede llegar a doler!

Corrí por el parque en dirección al hospital. Un cúmulo de sentimientos se agolpaban en mi cabeza y en mi corazón. Remordimiento se escribió con mayúsculas. -Esta mañana hice lo que tenía que hacer-, me decía, pero...
---
Mientras mi ser de impotencia y de rabia se llenaba... el tuyo se apagaba.
La lluvia cesaba poco a poco. La tierra olía a mojado y a desesperanza.
Ya no llovía... Ya no corría... Ya no sentía tu abrazo agradecido...

Me senté en un banco y observé tu cuerpo marchito. En tu mano, entre tus deditos cerrados en un puño, asomaba el amuleto.
Todavía el desconsuelo se pasea por mi corazón.

miércoles, 25 de febrero de 2009

¿Quieres continuar este relato ...?

Imagínate sentad@ en el banco de un parque un día soleado de primavera.
Al contrario de lo que es habitual, no hay nadie paseando ni niños jugando -quizá porque es hora de comer- pero a ti ya te está bien así. Necesitas urgentemente esa media hora que tienes libre para evadirte, alejarte de tus incompetentes compañeros y de tu absorbente y exigente jefe. Media hora de libertad rodead@ de... nada, antes de continuar la jornada laboral para después volver a tu hastiada vida familiar, con una pareja con la que todo es monotonía y aburrimiento.
Total, que tu vida es un verdadero asco.

Pero éste es tu momento y lo disfrutas.
Cierras los ojos sintiendo la suave brisa cálida que acaricia tu cara.
Ensimismad@ observas el ir y venir de las palomas picoteando en el suelo, y a una hilera de hormigas que se dirigen al hormiguero portando trozos de pan de algún bocadillo.
Levantas la vista al cielo y el vuelo acrobático de una bandada de pájaros te lleva lejos.... muy lejos de allí....

De repente, ocurre algo inesperado...
Algo que puede cambiar el rumbo de tu vida para siempre... ?¿

¿Qué serà?
¡ Échale imaginación amig@ !
(Si te apetece, claro).
(^-^)